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Té con Alicia

Estáis invitados a tomar un té con Alicia e Iban Barrenetxea, cuya versión publicada en Clásicos a medida de Anaya ha sido seleccionada para la exposición Tea with Alice. A world of Wonderland illustration. Permanecerá en The Story Museum (Oxford, Inglaterra) hasta el próximo 16 de septiembre.
La Sociedad Lewis Carroll ha calificado la muestra como la más importante de las que ha visto sobre las peripecias de la pizpireta niña. Y es que, junto a la obra de Barrenetxea, también pueden contemplarse las ediciones de Anthony Browne, Lisbeth Zwerger, Rebecca Dautremer, Suzy Lee, Teresa Lima, Chiara Carrer…

Aprovechamos para recuperar las palabras de Iban sobre este libro:

Desde el principio decidí que mi planteamiento para este libro sería totalmente diferente al que emplearía para un álbum. Para empezar no es igual de divertido ver las expresiones de pánico/alegría, odio/agradecimiento en un escritor vivo, cuando comprueba que tus dibujos no tienen nada que ver con lo que él había imaginado, que ver la expresión desagradable/desagradable en la cara de otro que lleva muerto más de cien años.

Así que -tras armarme con un arsenal de biografías, ediciones anotadas, correspondencia… que tenía a mi alcance- me embarqué en el libro con la intención de reinterpretarlo manteniéndome totalmente fiel a Carroll/Tenniel. Lo cual es absurdo pero, al fin y al cabo, hablamos de Alicia.

Por ejemplo, evité caer en la tentación de dibujar una Alicia basada en Alice Liddell (morena, pelo corto) porque sabemos que Carroll imaginó a su protagonista parecida a Mary Hilton Badckock (rubia, pelo largo). También evité llenar de tartas la famosa mesa de la “tea party”, porque Carroll indica en el texto que en la mesa únicamente hay té. Me he permitido incluir la jarrita de leche junto al codo de Lirón ya que, aunque esta no aparece en el dibujo de Tenniel ni en la descripción inicial de Carroll, después es derramada por accidente de un codazo. En otras ocasiones prácticamente he “copiado” los dibujos de Tenniel por el único motivo de que me parecen perfectos.

El resto no es más que dar rienda suelta al hemisferio derecho y ponerse dibujar. ¿O era el hemisferio izquierdo? Bueno, casi seguro que era uno de esos dos.
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