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Náufragos

Náufragos, la novela gráfica con la que Laura Pérez (ilustración) y Pablo Monforte (guion) ganaron el IX Premio Internacional Fnac Salamandra Graphic llega a las librerías después de meses de "titánico" trabajo.
Dos sitios y dos épocas diferentes: el Madrid de los ochenta, en plena ebullición, y la Barcelona de diez años más tarde, una ciudad igualmente vibrante.

Náufragos recrea la relación entre Alejandra y Julio en este espacio urbano y poético donde se entrelazan los sueños, el amor y la incertidumbre. En él compartirán experiencias y reflexiones, pero las circunstancias laborales y familiares los irán separando, pese al empeño de ambos por negar la evidencia de que sus vidas ya han tomado rumbos diferentes.

"Sin darnos cuenta, ha pasado el tiempo y la novela ya está armada sobre papel. No tengo muy claro qué sentiré al ver publicada mi primera novela gráfica creada junto a mi gran amigo desde el instituto. Nos lo decimos a menudo y es verdad, nos hace ilusión en parte porque lo hemos hecho entre los dos, trabajando una historia que contiene una parte de nosotros; vivencias, detalles, pensamientos, maneras de sentir, reflexiones, que forman parte de nuestras vidas, adaptadas a unos personajes y unas vidas distintas, pero con esos toques de realidad", se despedía Laura en el blog que han mantenido abierto durante el proceso creativo.

La ilustradora explica que "comenzamos sin saber si sería difícil y sí, lo ha sido; unas 200 páginas en unos cuantos meses no es poca cosa. Pero el tiempo no ha impedido que ambos, perfeccionistas en lo nuestro, hayamos dado lo mejor de cada uno. Ahora tenemos una novela que habla de un cambio, de un antes y un después. Cómo evolucionamos y qué cosas se mantienen y qué cosas quedan atrás. Y hay veces que no ocurre ni una cosa ni la otra, está todo mezclado en lo complejo de las personalidades".

Una vez en las librerías, Náufragos comienza su singladura y Laura siente que "otras personas podrán tener sus impresiones, buenas o malas, indiferentes o entusiastas, no lo sé. Pero estoy contenta por haberlo terminado, y saber que es una historia trabajada desde la ilusión. Así que Pablo, a ver cuándo comienzas a echar de menos hablar de Julio y Álex".

Para Pablo, Náufragos es "el resultado de la más absoluta naturalidad e intuición. Apenas hay nada en ella de artificioso; muy al contrario, las ideas que empapan esta novela gráfica llegaron cuando ambos estábamos saturados de nuestras respectivas ocupaciones; dicho de otro modo, cuando por fin tuvimos algo que realmente quisimos contar. Laura apuntaló con contundencia los primeros retazos de la historia: Escenas concretas que servirían para describir una historia mucho más amplia, y que hace suya al momento. A partir de ahí sólo habría que tejer a través de docenas de reuniones el grueso de la obra, cuyos cimientos recaen en la planificación de storyboards paralelamente a la elaboración de los diálogos, todo ello sobre un guion bien medido pero sujeto a cambios. Nuestra intención era, al fin, perfilar personajes complejos a partir de la cotidianeidad y la sencillez".



Exposición

Fnca expondrá los originales y bocetos de esta novela gráfica sobre la búsqueda de identidad y el proceso de madurez.

MADRID
Fnac Callao
Del 16 de noviembre al 11 de diciembre de 2016
Presentación y firma del libro el viernes 2 de diciembre a las 17h, con la presencia de los autores. Dentro de la programación de las Jornadas Comiqueras.

BARCELONA
Fnac Triangle
Del 11 de enero al 28 de febrero de 2017

VALENCIA
Fnac San Agustín
Del 15 de marzo al 30 de abril de 2017

BILBAO
Fnac Bilbao
Del 5 de mayo al 8 de julio de 2017

A CORUÑA
Fnac A Coruña
Del 15 de julio al 31 de agosto de 2017
(Viñetas O Atlántico)

ALICANTE
Fnac Alicante
Del 10 de septiembre al 31 de octubre de 2017
(Coincide con Video Game Cómic, Comic Convention Alicante)



A propósito de esta obra, que ha tenido a sus creadores alejados del mundanal ruido, enclaustrados en sus estudios pero pateando las calles y las vivencias de su mundo de ficción, hemos conversado con Laura Pérez.

Metiéndonos en polémica purista, ¿hablamos de cómic o de novela gráfica?

Sigue habiendo ocasiones en que tengo que decir que hago un cómic largo, para aclarar mi primera explicación de novela gráfica.
 La diferencia es que el cómic suele presentar historias que continúan, la novela gráfica, como libro, tiene su historia de principio a fin. Habitualmente un cómic es menos extenso, por su continuidad en formatos, y la novela comprende un único tomo.

También existe diferencia sobre el planteamiento de las historias, suelen tener un tono más adulto. En el cómic hay más selección de públicos. 
En ocasiones las diferencias son pocas pero, en este caso, estamos haciendo una novela gráfica.

Con Náufragos llegó el Premio compartido con el escritor Pablo Monforte. Parafraseando a Cortázar, Pablo afirma que vuestro trabajo "andaba sin buscarse". ¿Cómo nació el proyecto y por qué lo presentasteis al premio?

Fue surgiendo poco a poco.
 Pensábamos que sería buena idea hacer algo juntos ya que él escribe y yo dibujo.
 Un día, Pablo me comentó que tenía una historia en la que podríamos trabajar.
 El planteamiento original era distinto. Yo acompañaría una página de su texto con una ilustración o una imagen más poética inspirada por sus palabras y, así, construiríamos un libro.


Quedamos en que él me mandaría el desarrollo de una página de prueba y ver qué salía al sentarme a dibujar. Salieron viñetas y no lo que andábamos buscando, pero el resultado nos gustaba. También surgieron varias páginas y no sólo una. Así que el paso a una narrativa más cercana al cómic era inevitable.
 Se definió la historia por capítulos y por cada capítulo, un relato.


Estábamos comenzando un proyecto pero, como nos conocemos bien, se podría alargar hasta la eternidad si no marcábamos fechas. Recordé el premio de Fnac- Salamandra y se lo propuse. El problema era que solo faltaban unos meses para la entrega. 
No sabíamos si podríamos llegar a tiempo pero, por lo menos, así nos pusimos manos a la obra y trabajamos en la historia todo lo que pudimos. Al final, llegamos por los pelos el último día, a última hora, a Correos. Lo enviamos urgente.




Hablemos un poco del argumento...

La historia transcurre en dos décadas y en dos ciudades distintas del siglo pasado. En los 80, conocemos a los personajes en Madrid. En los 90 nos mudamos a Barcelona.


Durante este tiempo tratamos su evolución personal, desde su adolescencia a una etapa más adulta, donde los intereses y prioridades personales van cambiando, así como la manera de afrontar las cosas.

Hablamos sobre la nostalgia, la memoria y todo lo incierto de la realidad que rodea cada edad.


En vuestro blog en Cultura-Fnac hemos podido seguir vuestro proceso creativo. Comentáis que "el cómic es un medio que requiere de tan titánicos esfuerzos, que ni nos planteábamos el abordaje". ¿Qué os decidió? ¿Por qué exige tanto esfuerzo?

No sabíamos muy bien dónde nos metíamos. Queríamos contar la historia pero el trabajo que hemos tenido que hacer fue titánico. En unos pocos meses, desde que conocimos la resolución del premio, teníamos que desarrollar de manera concreta la historia y terminarla.

Aunque el argumento estuviese escrito, había que pensar bien los diálogos, los tiempos, los encuadres de las escenas, buscar toda la información de referencias que marcan las diferencias entre ambas décadas y ciudades, ver los distintos lenguajes... Ocupó el cien por cien de nuestro tiempo.



Definís Náufragos como una novela gráfica urbana y monocroma. ¿Qué cualidades tiene?

Diferenciamos las décadas en distintos colores. Los 80, en naranja. Y los 90, en azul. Una tiene un tinte más alegre, optimista e ingenuo. La otra, más reflexivo y determinante.

Cada color trata de enfatizar las sensaciones que van desarrollando los personajes, así como sus vidas y contextos. También nos ha ayudado a cambiar de tono por capítulo. 
De igual manera, las ciudades se plantean de manera distinta, según cómo ellos las sienten y qué van buscando en ese momento.

La acción nos transporta, como dices, a los años 80 y 90. ¿Cuál es el motivo de esa elección?

Por un lado, recrear décadas pasadas que nos vieron nacer y crecer. No nos son ajenas, pertenecemos a ellas. 
Por otro, estábamos interesados en describir las relaciones personales antes de la llegada de los móviles e internet, antes de los cambios que han supuesto en cómo se conciben éstas. Tuvimos adolescencias analógicas, por decirlo de algún modo. Siempre es placentero remontarse al pasado, ya que permite ese punto de idealización que a menudo es sano y necesario.


A pesar de estar tan recientes en nuestra memoria, el mundo ha cambiado espectacularmente. Si miramos a nuestro alrededor, poco queda de entonces. ¿Esto conlleva un esfuerzo importante de documentación?

Muy importante y minucioso. Hay escenarios urbanos que ya no están, otros se mantienen. Hay que saber exactamente qué ponemos y cómo ponerlo en la historia.


Buscamos información por internet, vemos películas y series (más bien pasándolas muy rápido, sin verlas) e incluso viajando, cada uno, a una ciudad. Sacamos fotos de los lugares donde transcurre la historia. De esta manera los planos estaban buscados en primera persona y no dependiendo tanto de las imágenes de Google.

También las costumbres eran distintas: se llamaba por el teléfono de casa, se mandaban cartas y un largo etcétera que hemos tratado de incluir.
 Las cosas no eran tan inmediatas, había que saber esperar, y eso también tiene su encanto.



Dedicas un artículo del blog a los personajes secundarios, como si fueran actores. Comentas que incluso imaginas sus vidas. Viendo algunas páginas ya terminadas, consigues dotarles de personalidad a cada uno ¿Dónde los buscas?

Muchos forman parte de mi memoria, rasgos y personalidades de aquí y allá, observando gente que tarde o temprano termina siendo dibujada. De las calles, los transportes públicos, conocidos y desconocidos. Al final es una biblioteca mental de caras y personalidades que se van ajustando para cada necesidad: ahora coloco estos aquí y pongo a esta mujer agobiada y despistada en la escalera del metro.

¿Tanto has pensado sobre algún secundario que podría acabar protagonizando otro relato propio?

Seguramente ya lo he dibujado y aún no lo se.

¿Cómo fue el trabajo con Pablo? El guion no estaba terminando sino que escribíais y dibujabais en paralelo, retroalimentándoos. ¿Influiste en el texto o viceversa?

Tenemos una sensibilidad parecida, así que muchas de las conclusiones llegaban a la par o uno se adelantaba, pero lo importante es que entendíamos lo que el otro quería decir y sabíamos cómo plasmarlo. Hay por medio una amistad de 16 años, así que eso ayudaba a que nos entendiéramos muy bien.

Solíamos vernos en un punto entre su casa y la mía, porque así nos daba el aire un rato -pasábamos demasiado tiempo delante del escritorio-. El aire fresco siempre venía bien para las ideas. Íbamos a un sito donde tomábamos una pinta y, de paso, algún montadito. Rematábamos dudas, concluíamos más cosas y resolvíamos cualquier dificultad.

Hay un hilo conductor pero escenas y conclusiones varían, hemos ido construyendo todo juntos. Cada vez que él planteaba algo, lo valoraba conmigo y lo mismo sucede con el storyboard.

También hemos eliminado escenas y comportamientos de los protagonistas e incluido otros. Digamos que es un trabajo que estaba y se ha ido haciendo con el tiempo.

Este ritmo de producción, ¿permite tomar distancia, dejar reposar el trabajo?

No permite ni distancia ni reposar el trabajo. Fue intensivo desde el primer momento, todo el día a todas horas. Salieron doscientas páginas en seis meses, y no solo es dibujar y pintar sino que se necesita de una preparación básica previa, toda la documentación y concretar todos los capítulos en ese tiempo.


Lejos de aislarte en el estudio, sueles salir a dibujar a bares, terrazas, bibliotecas... ¿qué encuentras?

Frescura en personalidades, gestos, actitudes, calles, detalles y todo lo que rodea los escenarios urbanos, aunque eso lo hacía más antes. Esos últimos meses se desarrolló todo en el estudio.


Incluso te has llevado los encargos a cuestas por medio mundo...

En ocasiones he viajado por trabajo y otras me llevo el trabajo al viaje, porque algunos buenos encargos llegan con prisas y merece la pena llevarse el estudio en la maleta.




¿Llegaste al cómic de niña o más mayor?

Leía cómic antes de saber qué era la ilustración. En casa de mis padres era normal encontrar a Mafalda, Mortadelo y Filemón, Asterix y Obélix, 13 Rue del Percebe, también El Mercenario, etc.
 De mayor, ya en el instituto, comenzaron a llegar a mis manos otro tipo de narrativas, cómics e historias.


¿Qué creadores te han influido?

Desde el instituto me han influido distintos autores. No solo de cómic, también del mundo del cine, la música o diferentes artes, narrativas y estilos: Daniel Clowes, Thomas Ott, David López, Adrian Tomine, Moebius, Norman Rockwell, Antonio López; escuchar a Radiohead, Björk... o disfrutar de las películas de Kubrick, Woody Allen o Lars Von Trier.

Hace tiempo que el cómic (o la novela gráfica) rompió la jaula del universo de los superhéroes hacia una ficción más adulta, abordando cuestiones sociopolíticas, sentimentales, intimistas, literarias. ¿Ha madurado?

Se va haciendo mayor. Los lectores de estas novelas que deciden dedicarse a ello, y continuar su camino, van a ir contando nuevas historias con nuevos lenguajes.
 Ya no vamos a echar un vistazo a la sección de cómics y esperar más de lo mismo. En las estanterías van apareciendo joyas que llevarse a casa, historias más profundas o más frescas, un nuevo concepto de cómic y novela gráfica, más amplio.


Todo esto te está permitiendo participar en diferentes convenciones de cómic. ¿Qué tienen este tipo de eventos que enganchan tanto al público y a los creadores?

Son lugares donde hay más oportunidades para compartir opiniones de manera directa, descubrir autores, historias y tener contacto real fuera de las redes para valorar, opinar y relacionarte con gente del mundillo que te interese.

También hay actividad de firmas, dedicatorias y todo eso que va de la mano directa del autor, sin filtro digital.


Recomiéndanos alguna novela gráfica.

Intrusos, de Adrian Tomine. Delicada e inteligente manera de enfocar a los personajes, que vas descubriendo con sorpresas y sin dejarte indiferente, junto a una expresión gráfica muy cuidada.


Cinco mil kilómetros por segundo, de Manuele Fior. La explosión de colores y sus expresivas viñetas incitan la curiosidad. Después, su narrativa te engancha.


¿Y después de toda esta tempestad?

Quisiera seguir descubriendo maneras de narrar, combinar cómic e ilustración, llevar la profesión en ambos sentidos.


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