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Don Gregorio

Don Gregorio es el título de la exposición-homenaje que conmemora el primer aniversario del fallecimiento de Don Gregorio, el popular cómico Chiquito de la Calzada. Laura Wächter participa en esta muestra colectiva que permanecerá en el Ateneo de Málaga hasta el 30 de noviembre.
Chiquito es, explican los organizadores, "un icono cultural inmortal que sigue manteniendo un diálogo a través de su legado con las generaciones futuras. La muestra está integrada por obras creadas siguiendo diferentes técnicas (ilustración digital o analógica, pintura, grabado y serigrafía) y todos los trabajos versan sobre la vida del famoso humorista, destacando elementos de su biografía y también de su faceta de flamenco, además de sus experiencias en Japón. Asimismo se quiere resaltar la importancia que tuvo Málaga para Chiquito, ciudad donde residió la práctica totalidad de su vida, alternando el centro y el paseo marítimo donde pasó sus últimos días. El universo personal e intransferible de Chiquito estaba poblado por burros, leones, monos con mucha guasa y también caballos. Todos recordaréis esa frase célebre que decía 'Ese caballo que viene de Bonanza'. Por este motivo, creemos que es importante destinar todos los fondos que se recauden con la exposición a la Sociedad Protectora de Animales de Málaga para ayudar a los caballos abandonados. Para los que admirábamos al artista malagueño, esta fecha es un poco agridulce puesto que coincide con su fallecimiento, pero creemos que las emociones contrapuestas pueden convivir en un acto que sea a la vez nostálgico y celebratorio".

El título Don Gregorio es "una forma de respetar el deseo del maestro de que se le llamase por su nombre de pila al margen de que todo el mundo le conociera por el nombre artístico. Recordamos una anécdota que nos pareció muy tierna e ilustrativa al respecto. Chiquito caminaba con la cabeza un poco gacha por un callejón de terrazas del centro de Málaga, en el que había una hilera de unas diez mesas. Todos los días recorría esa distancia ya que almorzaba en el café Chinitas y luego regresaba a su domicilio. Entre la mesa y la pared solo quedaba un estrecho hueco por donde andaba don Gregorio para atravesar la calle y, desde todas las mesas, comenzaron a gritarle ¡Chiquito! ¡Chiquito! Él continuó caminando un poco serio como si prefiriese no ser reconocido; hacía pocos meses del fallecimiento de su adorada mujer. Nosotros nos encontrábamos en la última mesa sentados y, cuando pasó a nuestro lado, le saludamos con un 'hasta luego, don Gregorio'. Él levantó la cabeza, se le cambió la expresión del rostro, y nos dedicó una amplia sonrisa. De ahí viene el nombre de este evento, porque estamos convencidos a raíz de la anécdota vivida ese día que a él le hubiera gustado un nombre así. Creemos que es muy posible que, mientras paseaba por las céntricas calles de su Málaga natal en los últimos años, un poco hastiado de que todo el mundo gritase 'Chiquito' al verle pasar con la intención de tomarse una foto con él, cuando alguien de repente le llamó Don Gregorio sintiese que ese alguien no buscaba tanto al personaje televisivo sino más bien a la persona, al hombre que no fue famoso más que durante una pequeña parte de su vida, al hombre que, una vez fallecida su esposa y habiendo alcanzado ya cierta edad en la que uno sobre todo lo que anhela es un poco de paz, deseaba mantenerse alejado de los focos y de las luces y mantenerse arraigado a la tierra, a los barrios que siempre fueron sus verdaderos escenarios".
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