Ángel Svoboda, Cinta Arribas y Daniel Montero Galán inauguran con su colaboración la andadura de The Madrileñer, proyecto en el que diferentes artistas aportan su particular visión de Madrid y y lo reflejan en láminas de alta calidad a la venta en esta tienda online. 

El proyecto sigue la senda iniciada por The Parisianer que empezó a crear portadas de una revista imaginaria a partir de las interpretaciones de París hechas por diferentes artistas. A ella le siguieron The Milaneser, The Shanghairen, The Tokyoiter… y, claro, no podía faltar Madrid, ciudad a la que le sobra autenticidad.

El proyecto sigue la senda iniciada por The Madrileñer ha decidido estrenarse con tres artistas de Pencil Ilustradores.

Encuentros alternativos

La imagen de Ángel Svoboda celebra la Madrid bohemia de andar por casa, la que logra juntar en una librería de barrio al escritor más galardonado con un buen café, una obra de arte y, con suerte, la mejor compañía. ¿Cuántos de nosotros no hemos encontrado a un amigo del alma o al amor de una tarde, en un lugar así? Madrid es así: sencilla y magnánima, a la vez.

Angel Svoboda The Madrileñer

Grande en el jardín (Botánico)

La imagen de Cinta Arribas nos sitúa en el Jardín Botánico donde una joven estudiante que ahora vive en Madrid, se refugia entre nenúfares y enormes plantas tropicales, mientras la ciudad se desdibuja detrás de la Puerta Real. Y es ahí donde se siente como cualquier madrileña, en perfecto equilibrio entre el ritmo imparable de la city y el remanso de paz que solo dan las plantas.

Cinta Arribas The Madrileñer

Excentriciudades

Por su parte, Daniel nos presenta la Madrid de sus paseos de domingo, en forma de un mosaico de historias, en el que caben desde una alpargata hasta un policía montado, bajo la mirada digna de una menina vandalizada.

Daniel Montero Galán The Madrileñer Excentriciudad

Paola y Gautier, madrileñers adoptivos

Detrás del proyecto se encuentran Paola y Gautier, dos trotamundos que al llegar a Madrid se sintieron como en casa.​​ "Buscamos capturar historias de Madrid y convertirlas en un objeto decorativo que solo aprecian quienes han paseado por sus calles”, comentan.